30 marzo 2015

¿Que es la semana Santa?

La Semana Santa
Es la semana más intensa del Año Litúrgico, en la cual se reza y reflexiona sobre la Pasión y Muerte de Cristo.





Explicación de la celebración

La Semana Santa es el momento litúrgico más intenso de todo el año. Sin embargo, para muchos católicos se ha convertido sólo en una ocasión de descanso y diversión. Se olvidan de lo esencial: esta semana la debemos dedicar a la oración y la reflexión en los misterios de la Pasión y Muerte de Jesús para aprovechar todas las gracias que esto nos trae.

Para vivir la Semana Santa, debemos darle a Dios el primer lugar y participar en toda la riqueza de las celebraciones propias de este tiempo litúrgico.

A la Semana Santa se le llamaba en un principio “La Gran Semana”. Ahora se le llama Semana Santa o Semana Mayor y a sus días se les dice días santos. Esta semana comienza con el Domingo de Ramos y termina con el Domingo de Pascua.

Vivir la Semana Santa es acompañar a Jesús con nuestra oración, sacrificios y el arrepentimiento de nuestros pecados. Asistir al Sacramento de la Penitencia en estos días para morir al pecado y resucitar con Cristo el día de Pascua.

Lo importante de este tiempo no es el recordar con tristeza lo que Cristo padeció, sino entender por qué murió y resucitó. Es celebrar y revivir su entrega a la muerte por amor a nosotros y el poder de su Resurrección, que es primicia de la nuestra.

La Semana Santa fue la última semana de Cristo en la tierra. Su Resurrección nos recuerda que los hombres fuimos creados para vivir eternamente junto a Dios.

Domingo de Ramos:


Celebramos la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén en la que todo el pueblo lo alaba como rey con cantos y palmas. Por esto, nosotros llevamos nuestras palmas a la Iglesia para que las bendigan ese día y participamos en la misa.

Jueves Santo:

Este día recordamos la Última Cena de Jesús con sus apóstoles en la que les lavó los pies dándonos un ejemplo de servicialidad. En la Última Cena, Jesús se quedó con nosotros en el pan y en el vino, nos dejó su cuerpo y su sangre. Es el jueves santo cuando instituyó la Eucaristía y el Sacerdocio. Al terminar la última cena, Jesús se fue a orar, al Huerto de los Olivos. Ahí pasó toda la noche y después de mucho tiempo de oración, llegaron a aprehenderlo.

Viernes Santo:

Ese día recordamos la Pasión de Nuestro Señor: Su prisión, los interrogatorios de Herodes y Pilato; la flagelación, la coronación de espinas y la crucifixión. Lo conmemoramos con un Via Crucis solemne y con la ceremonia de la Adoración de la Cruz.


Sábado Santo o Sábado de Gloria:

Se recuerda el día que pasó entre la muerte y la Resurrección de Jesús. Es un día de luto y tristeza pues no tenemos a Jesús entre nosotros. Las imágenes se cubren y los sagrarios están abiertos. Por la noche se lleva a cabo una vigilia pascual para celebrar la Resurrección de Jesús. Vigilia quiere decir “ la tarde y noche anteriores a una fiesta.”. En esta celebración se acostumbra bendecir el agua y encender las velas en señal de la Resurrección de Cristo, la gran fiesta de los católicos.

Domingo de Resurrección o Domingo de Pascua:

Es el día más importante y más alegre para todos nosotros, los católicos, ya que Jesús venció a la muerte y nos dio la vida. Esto quiere decir que Cristo nos da la oportunidad de salvarnos, de entrar al Cielo y vivir siempre felices en compañía de Dios. Pascua es el paso de la muerte a la vida.

¿Por qué la Semana Santa cambia de fecha cada año?

El pueblo judío celebraba la fiesta de pascua en recuerdo de la liberación de la esclavitud de Egipto, el día de la primera luna llena de primavera. Esta fecha la fijaban en base al año lunar y no al año solar de nuestro calendario moderno. Es por esta razón que cada año la Semana Santa cambia de día, pues se le hace coincidir con la luna llena.

En la fiesta de la Pascua, los judíos se reunían a comer cordero asado y ensaladas de hierbas amargas, recitar bendiciones y cantar salmos. Brindaban por la liberación de la esclavitud.

Jesús es el nuevo cordero pascual que nos trae la nueva liberación, del pecado y de la muerte.
catholic.net

25 marzo 2015

El Misterio de la Encarnación

La Iglesia católica siempre ha defendido el dogma de la Encarnación, sobre todo desde el Siglo III donde tuvo que afirmar frente a Pablo Samosata promotor de las ideas heréticas, en un concilio reunido en Antioquía, que "Jesucristo es Hijo de Dios por naturaleza y no por adopción". Posteriormente en el Concilio Ecuménico de Nicea, en el año 325 se afirmó que el Hijo de Dios es "engendrado, no creado, de la misma substancia del Padre", también se condenó en ese mismo concilio a Arrio que afirmaba que el Hijo de Dios había salido de la nada.

Parece ser que estas herejías también se repiten hoy día, cuando muchos niegan que Jesucristo fuera verdaderamente hombre sin dejar de ser verdaderamente Dios, peor aún muchos inclusive niegan su existencia o la ponen en duda. El Evangelio de San Juan es uno que nos habla más claramente sobre este dogma al afirmar que "En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba junto a Dios y la Palabra era Dios" (Jn 1,1), también dice que "La Palabra se hizo carne y puso su morada entre nosotros" (Jn 1,14), por su parte Pablo en su carta a Timoteo manifiesta "Él ha sido manifestado en la carne" (1 Tim 3,16).

Jesús vino al mundo en condición de hombre para pagar nuestros pecados, para mostrarnos la verdad , el camino y la luz (Jn 14,6), para que podamos estar en comunión con el Padre a través de Él, ya que el velo del "Santuario se rasgo en dos, de arriba abajo" (Mt 27,51). Jesús nos mostró que como hombres podemos llegar al cielo, Él nos abrió las puertas de la vida eterna, por lo tanto debemos creer para comprender.

Dos grandes padres de la Iglesia nos hablan muy claramente sobre este gran misterio, el primero de ellos es San Atanasio que no s dice que "En el seno de la Virgen, se construyó un templo, es decir, su cuerpo, y lo hizo su propio instrumento, en el que había de darse a conocer y habitar; de este modo habiendo tomado un cuerpo semejante al de cualquiera de nosotros, ya que todos estaban sujetos a la corrupción de la muerte, lo entregó a la muerte por todos, ofreciéndolo al Padre con un amor sin límites; con ello, al morir en su persona todos los hombres, quedó sin vigor la ley de la corrupción que afectaba a todos, ya que agotó toda la eficacia de la muerte en el cuerpo del Señor, y así ya no le quedó fuerza alguna para ensañarse con los demás hombres, semejantes a él; con ello, también hizo de nuevo incorruptibles a los hombres, que habían caído en la corrupción, y los llamó de muerte a vida, consumiendo totalmente en ellos la muerte, con el cuerpo que había asumido y con el poder de su resurrección, del mismo modo que la paja es consumida por el fuego. Por esta razón, asumió un cuerpo mortal: para que este cuerpo, unido al Verbo que está por encima de todo, satisficiera por todos la deuda contraída con la muerte; para que, por el hecho de habitar el Verbo en él, no sucumbiera a la corrupción; y, finalmente, para que, en adelante, por el poder de la resurrección, se vieran ya todos libres de la corrupción".

San Pedro Crisólogo, doctor de la Iglesia el 1729 por el papa Benedicto XIII también afirma que "el hecho de que una virgen conciba y continúe siendo virgen en el parto y después del parto es algo totalmente insólito y milagroso; es algo que la razón no se explica sin una intervención especial del poder de Dios; es obra del Creador, no de la naturaleza; se trata de un caso único, que se sale de lo corriente; es cosa divina, no humana. El nacimiento de Cristo no fue un efecto necesario de la naturaleza, sino obra del poder de Dios; fue la prueba visible del amor divino, la restauración de la humanidad caída. El mismo que, sin nacer, había hecho al hombre del barro intacto tomó, al nacer, la naturaleza humana de un cuerpo también intacto; la mano que se dignó coger barro para plasmarnos también se dignó tomar carne humana para salvarnos. Por tanto, el hecho de que el Creador esté en su criatura, de que Dios esté en la carne, es un honor para la criatura, sin que ello signifique afrenta alguna para el Creador.

En definitiva, tal y como lo afirma el Catecismo de la Iglesia Católica "el Verbo se encarnó para que nosotros conociésemos así el amor de Dios" (458).

16 febrero 2015

¿Por qué se imponen cenizas en Miércoles de Ceniza?

“El Miércoles de Ceniza no es un día de precepto”, pero sí marca de forma visible el comienzo de la Cuaresma, un período de conversión de corazón en preparación para la Semana Santa y, sobre todo, nuestro encuentro con el Señor en la eternidad.
Desde tiempos bíblicos, las cenizas simbolizan que no somos nada ante Dios, que le dijo a Adán al expulsarle del Paraíso: “polvo eres, y al polvo volverás” (Gen. 3, 19). Abrahám usó así ese símbolo cuando afirmó ante el Señor: “soy polvo y ceniza” (Gen. 18, 27) mientras le rogaba por Sodoma. Más aún, indican un cambio de vida debido a un profundo arrepentimiento de haber pecado. Así el rey de Nínive oyó que en 40 días Nínive sería destruída [Ver “El significado bíblico del número 40”]:
“levantándose de su trono, se desnudó de sus vestiduras, se vistió de saco y se sentó sobre el polvo, e hizo pregonar en Nínive una orden del rey y de sus príncipes, diciendo: Hombres y animales, bueyes y ovejas, no probarán bocado, no comerán nada ni beberán agua. Cúbranse de saco hombres y animales y clamen a Dios fuertemente, y conviértase cada uno de su mal camino y de la violencia de sus manos. ¡Quién sabe si se apiadará Dios y se volverá del furor de su ira y no pereceremos!” (Jonás 5-9)
Viendo esas muestras de arrepentimiento, el Señor les perdonó. Por eso los penitentes públicos solían cubrirse de cenizas desde el primer día de la Cuaresma y hasta el Jueves Santo, cuando se reconciliaban con Dios y la Iglesia. En el s. VIII se abandonó esa práctica, pero se comenzó a imponer las cenizas sobre todos.
Los ninivenses se dieron cuenta de que tenían que dejar las riquezas de este mundo para volverse hacia el Señor y ganar Su favor y misericordia, y eso sin haber oído las palabras de Jesucristo en el Evangelio del VI Domingo de Tiempo Ordinario“¡Ay de vosotros, los ricos!, porque ya tenéis vuestro consuelo.” (Lc. 6, 24).
Las cenizas impuestas sobre nuestras frentes el Miércoles de Ceniza son de las palmas usadas en el anterior Domingo de Ramos para simbolizar que la gloria de este mundo se reducirá a nada. Estamos llamados a seguir al Señor, a volvernos hacia Él y reconocer que necesitamos Su ayuda, Su misericordia y Su gracia para evitar la muerte espiritual. Aprovechemos este período de entrenamiento espiritual que nos ofrece la Iglesia durante la Cuaresma, pero hagámoslo no confiando en nuestras pocas fuerzas, sino en el Señor, que nos hizo de la nada.

28 enero 2015

¿Por qué rezar el Rosario?

Son muchísimos los que por haber rezado con toda fe su Rosario lograron obtener una buena y santa muerte y ahora gozan para siempre en el cielo.

 Cuentan los antiguos que cuando Santo Domingo de Guzmán empezaba a desanimarse al ver que en los sitios donde predicaba la gente no se convertía y la herejía no se alejaba, le pidió a Nuestra Señora le iluminara algún remedio para conseguir la salvación de aquellas personas y que Ella le dijo en una visión: "Estos terrenos no producirán frutos de conversión sino reciben abundante lluvia de oración".

Desde entonces el santo se dedicó a hacer rezar a las gentes el Padre Nuestro y el Ave María y a recomendarles que pensaran en los misterios de la Vida, Pasión y Muerte de Jesús. Muy pronto las conversiones fueron muy numerosas y las gentes de aquellas regiones volvieron a la verdadera religión.

Hoy por hoy, después de la Santa Misa, el Rosario es quizás la devoción más practicada por los fieles. Los enemigos de la religión católica (protestantes, etc.) han dicho y siguen diciendo horrores contra el Santo Rosario pero los católicos han experimentado y siguen experimentando día por día los extraordinarios favores divinos que consiguen con esta santa devoción.

¡Cuántas personas han logrado verse libres de pecados y de malas costumbres el dedicarse a rezar con devoción el santo Rosario! ¡Cuántos hay que desde que están rezando el Rosario a la Virgen María han notado como su vida ha mejorado notoriamente en virtudes y en buenas obras! Son muchísimos los que por haber rezado con toda fe su Rosario lograron obtener una buena y santa muerte y ahora gozan para siempre en el cielo.

Ojalá leyéramos algún libro que hable de las maravillas que se consiguen con el rezo del Santo Rosario. Basta saber que el Rosario ha sido recomendado por muchos Sumos Pontífices y aprobado por la Iglesia Católica en todo el mundo, y que a los que lo rezan se les conceden numerosas indulgencias.

Se llama indulgencia la rebaja de castigos que tendríamos que sufrir en la otra vida por nuestros pecados. La Iglesia Católica con el poder que Jesús le dio cuando dijo: "Todo lo que desates en la tierra queda desatado en el cielo", puede conceder a los fieles que por ciertas devociones se les rebaje parte de los castigos que tendrían que sufrir en el purgatorio.

"Se confiere una indulgencia plenaria si el rosario se reza en una iglesia o un oratorio público o en familia, en una comunidad religiosa o asociación pía; se otorga una indulgencia parcial en otras circunstancias" (Enchiridion de Indulgencias, p. 67)

Condiciones:

1. Que se recen las cinco decenas del Rosario sin interrupción
2. Las oraciones sean recitadas y los misterios meditados
3. Si el Rosario es público, los Misterios deben ser anunciados

Además debe cumplirse:

1. Confesión Sacramental
2. Comunión Eucarística
3. Oraciones por las intenciones del Papa

Si no se cumplen las condiciones para la indulgencia plenaria, puede aún ganarse indulgencia parcial.

La indulgencia puede ser aplicada a los difuntos. La indulgencia plenaria solo puede ganarse una vez al día (excepto en peligro de muerte).

"Lo maravilloso del Santo Rosario no es la repetición de las avemarías o de la mesa bien dispuesta que sostiene la imagen de la Virgen, sino la experiencia de la unidad que se conforma en todo el mundo entero para alabar y bendecir a Dios por los motivos inmensos de su amor para con la humanidad. Es una rica costumbre de la piedad popular donde la Santísima Virgen se hace universal y de mucha importancia para los creyentes. Es la magnífica oportunidad que tenemos todos de experimentar en la fe ese amor a Dios en María Santísima, a la cual le había confiado esa misión salvífica. Es el santo rosario el lugar para reconocer a María Virgen como la Madre del Señor Jesús y en el plano de la gracia, Madre de todos nosotros. Es a la vez el reconocimiento de que Dios a través de Ella interviene a favor nuestro.

Es una oración connatural a la gente sencilla que reconoce la elegancia de Dios para hacer nacer a Jesús, el Salvador del vientre inmaculado de la Virgen María. Por eso en cada decena de las avemarías se medita el sufrimiento, la lucha y el triunfo en ese caminar de Jesús por el camino de la vida, donde la Virgen estuvo presente y actuante para ayudarle a cumplir su misión salvadora. Mi madre solía decir, que el rosario era tan sagrado porque en el estaba todo Jesús y toda María. Por eso, hoy en día, se hace necesario, que el santo rosario ocupe ese espacio tan vivo en los hogares".

la Santísima Virgen hizo estas 15 promesas (reveladas al Beato Alano de la Roche) para aquellos que cultiven la devoción por el santo rosario:
    1. El que me sirva, rezando diariamente mi rosario, recibirá cualquier gracia que me pida.
    2. Prometo mi especialísima protección y grandes beneficios a los que devotamente recen mi rosario.
    3. El rosario será un fortísimo escudo de defensa contra el infierno, destruirá los vicios, librará de los pecados y exterminará las herejías.
    4. El rosario hará germinar las virtudes y también hará que sus devotos obtengan la misericordia divina; sustituirá en el corazón de los hombres el amor del mundo por el amor de Dios y los elevará a desear las cosas celestiales y eternas. ¡Cuántas almas por este medio se santificarán!
    5. El alma que se encomiende por el rosario no perecerá.
    6. El que con devoción rezare mi rosario, considerando sus sagrados misterios, no se verá oprimido por la desgracia, ni morirá de muerte desgraciada; se convertirá si es pecador, perseverará en la gracia si es justo; y en todo caso será admitido a la vida eterna.
    7. Los verdaderos devotos de mi rosario no morirán sin los auxilios de la Iglesia.
    8. Quiero que todos los devotos de mi rosario tenga en vida y en muerte la luz y la plenitud de la gracia, y sean partícipes de los méritos de los bienaventurados.
    9. Libraré pronto del Purgatorio a las almas devotas del rosario.
    10. Los hijos verdaderos de mi rosario gozarán en el cielo una gloria singular.
    11. Todo lo que me pidan lo alcanzarán por medio del rosario.
    12. Socorreré en todas sus necesidades a los que propaguen mi rosario.
    13. Todos los que recen el rosario tendrán por hermanos en la vida y en la muerte a los bienaventurados del cielo.
    14. Los que rezan mi rosario son todos hijos míos muy amados y hermanos de mi Unigénito Jesús.
    15. La devoción al santo rosario es una señal manifiesta de predestinación a la gloria.


Twitter Facebook

 
Design by Free WordPress Themes | Bloggerized by Lasantha - Premium Blogger Themes | Laundry Detergent Coupons