08 octubre 2012

Escritores de la Nueva Era "J.J. Benítez"


Carta abierta a J.J. Benitez

El P. Miguel Rivilla San Martín dirige unas palabras a quien no ha dudado en desacreditar y mitificar a nuestro Señor Jesucristo, su Santísima Madre y la Iglesia católica

Señor J.J.Benítez:

Tiene usted fama, dinero, un bienestar material y muchas otras satisfacciones, pero es un pobre hombre, de los más desgraciados de la Tierra, al carecer del verdadero tesoro, que es la luz de la fe cristiana...

Muy mal ha empleado, hasta ahora, los años que la Providencia divina le ha concedido de vida: ha dedicado todos sus esfuerzos y energías en ensuciar y enfangar las figuras de Jesucristo y su Madre, la Santísima Virgen María. Ha hecho una obra con sus libros, verdaderamente satánica: minar la fe de la gente sencilla. Satanás —según la Biblia, en la que usted dice no creer— es llamado «homicida y el padre de la mentira». Y usted continúa adelante su labor destructiva, matando almas y engañándolas con sus falsedades.

Gravísimas son sus gratuitas afirmaciones, referentes al Evangelio, al decir que nueve de cada diez afirmaciones del mismo son falsas, y al negar sin más y absolutamente la divinidad de Cristo y la virginidad de su Madre la Santísima Virgen.

Confunde usted lo que es la fe con sus deducciones “racionales”, y echa por tierra todo lo que no le parece lógico ni humanamente explicable. ¿No sabe usted que PARA DIOS NO HAY NADA IMPOSIBLE? Todos respetamos su postura de ateo e increyente, pero usted se mofa y alardea de una estúpida autosuficiencia, echando aparentemente por tierra los dogmas de la Iglesia católica. Ha armado usted mucho ruido, destrozo y alboroto. Todo será inútil, créame. Muchas personas, antes que usted y como usted, han intentado, por todos los medios, a lo largo de los siglos, acabar con la figura de Jesús y su obra: la Iglesia. Han dado coces contra el aguijón. Hoy apenas nadie recuerda sus nombres y escritos, y ahí sigue Jesucristo, la Virgen y la Iglesia para irritación y confusión de los ateos y firmísima esperanza para todos los pobres pecadores.

Créame que no le deseo ningún mal. Espero que la misericordia infinita de nuestro Padre Dios, a quien usted ha perseguido con tanta saña como ignorancia, como el incrédulo y blasfemo Saulo antes de su conversión, se compadezca de usted y, algún día, le salga al encuentro en el camino de su vida y le descabalgue del caballo de su soberbia, haciéndole comprender el gran mal que ha sembrado en el mundo con sus escritos.
Ojalá que estas líneas, con mis pobres oraciones ante Jesús crucificado y su Santísima Madre, le obtengan el perdón de sus pecados y aproveche en el buen camino lo que le reste de vida.

Carta resumida. J.J. Benítez es el autor de la serie literaria «El caballo de Troya» y de otros divertimentos seudocientíficos.

Fuente: Catholic.net 

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